Con motivo del inicio del curso escolar, un estudio realizado por OpinionWay para Swank Films Distribution France pone de relieve la creciente presencia de los contenidos audiovisuales en las prácticas pedagógicas.
Películas, series y documentales se perfilan como recursos especialmente valorados por el profesorado para captar la atención, ilustrar los conceptos abordados en clase y abrir el debate sobre cuestiones sociales. Sin embargo, su utilización sigue enfrentándose a diversos obstáculos, especialmente jurídicos, económicos y técnicos.
Captar la atención, un reto que se ha vuelto fundamental
El diagnóstico de los docentes encuestados es inequívoco: la atención del alumnado constituye hoy uno de los principales retos del aprendizaje.
Según el estudio «El uso pedagógico de los contenidos cinematográficos», realizado entre el 24 de junio y el 3 de julio de 2026 con una muestra representativa de 302 docentes de educación secundaria y superior, el 91 % del profesorado considera difícil captar la atención de los alumnos en clase.
En este contexto, las prácticas pedagógicas están llamadas a evolucionar. El 86 % de los docentes considera necesario adaptar los métodos de enseñanza para mantener el interés y la implicación del alumnado.
El audiovisual parece responder a esta búsqueda de nuevas formas de aprendizaje. El 85 % de los docentes afirma utilizar habitualmente contenidos audiovisuales en sus clases. Para el 80 % de ellos, estos contenidos resultan adecuados para despertar el interés de los alumnos.
El deseo de modernizar el aprendizaje constituye, además, el principal motivo citado para explicar el uso de estos recursos: el 85 % del profesorado lo menciona, mientras que el 76 % destaca la capacidad del audiovisual para fomentar la implicación del alumnado.
De recurso ilustrativo a herramienta pedagógica
Lejos de limitarse a una pausa recreativa o a una simple ilustración, los contenidos audiovisuales desempeñan funciones pedagógicas muy diversas.
El 74 % de los docentes utiliza la imagen como apoyo al aprendizaje, mientras que el 57 % recurre a ella para ilustrar una clase y profundizar en algún contenido del currículo. El audiovisual también puede acompañar modalidades de trabajo colaborativo: el 25 % de los encuestados afirma utilizarlo en actividades de grupo.
Esta diversidad de usos refleja una evolución en la manera de concebir las películas y los documentales en el aula. El contenido audiovisual puede convertirse en un punto de partida para analizar, cuestionar, contrastar puntos de vista o incluso plantear una problemática.
Contenidos para abordar temas complejos y desarrollar el pensamiento crítico
El interés del audiovisual va más allá de la mera transmisión de conocimientos propios de cada materia. Los docentes también lo consideran una forma de abordar con mayor facilidad cuestiones transversales que, en ocasiones, resultan difíciles de tratar en clase.
Esto ocurre especialmente con temas complejos o susceptibles de generar debate: el 88 % del profesorado considera útil el audiovisual para trabajar cuestiones como el acoso o la discriminación.
El desarrollo del pensamiento crítico constituye también un uso importante, mencionado por el 65 % de los docentes.
Los contenidos cinematográficos y audiovisuales también se utilizan para generar debates sobre cuestiones sociales y enriquecer la cultura general y cinematográfica del alumnado, dos objetivos citados, cada uno de ellos, por el 33 % de los encuestados.
Por último, el 26 % de los docentes los utiliza para evaluar competencias transversales.
El estudio dibuja así una concepción del audiovisual que va más allá de la simple proyección de un contenido: se convierte en un recurso que permite reflexionar, argumentar, debatir y poner los aprendizajes en perspectiva.
Unos usos que todavía se enfrentan a obstáculos muy concretos
Aunque los docentes valoran ampliamente estos recursos, su utilización no está exenta de dificultades. El 85 % del profesorado encuestado afirma encontrarse con al menos un obstáculo a la hora de utilizar contenidos audiovisuales en clase.
La principal dificultad es encontrar contenidos realmente adaptados a los programas educativos: el 43 % de los docentes menciona este problema. Le sigue el coste que suponen para los centros educativos los catálogos legales, señalado por el 30 % de los encuestados.
La dimensión jurídica aparece también como una cuestión importante.
El 32 % de los docentes afirma carecer de información suficiente sobre la normativa de derechos de autor y las reglas aplicables a la proyección de obras en un contexto educativo.
A ello se suman la dificultad para acceder a las obras (24 %) y la falta de equipamiento en determinados centros (23 %).
Estos resultados ponen de manifiesto una paradoja: aunque el valor pedagógico de los contenidos audiovisuales parece ampliamente reconocido, su acceso y utilización siguen siendo, en ocasiones, complejos para el profesorado.
Hacia soluciones más sencillas y con un mayor acompañamiento
Más allá de la cuestión de los usos, el estudio pone de manifiesto una necesidad de acompañamiento. Los docentes parecen buscar soluciones que permitan facilitar el acceso a las obras, garantizar su utilización dentro del marco legal y ofrecer contenidos directamente aprovechables en el contexto educativo.
Esta demanda conecta, de manera más amplia, con los retos actuales de la educación digital: no se trata únicamente de poner más recursos a disposición del profesorado, sino de ofrecerle herramientas adaptadas a sus limitaciones cotidianas, fáciles de utilizar y compatibles con las exigencias pedagógicas y normativas.
Para Guillaume Mammi, director de desarrollo y alianzas de Swank Films Distribution France, esta evolución refleja un cambio en el papel que desempeña el audiovisual dentro del aula: «La evolución de las prácticas docentes demuestra que el audiovisual ya no es un simple entretenimiento. Se ha convertido en un motor para volver a implicar al alumnado, fomentar su pensamiento crítico y facilitar los intercambios en clase».
El audiovisual, un recurso pedagógico ya consolidado
En este inicio del curso 2026, el estudio de OpinionWay para Swank Films Distribution pone de manifiesto una tendencia clara: los contenidos audiovisuales están ya plenamente integrados en la reflexión sobre la evolución de las prácticas pedagógicas.
Utilizados para captar la atención, ilustrar un concepto, abordar cuestiones sociales o desarrollar el pensamiento crítico, responden a varios de los retos a los que se enfrenta diariamente el profesorado. Queda por superar los obstáculos que todavía limitan su utilización: el acceso a los recursos, el coste, el equipamiento y, sobre todo, la comprensión del marco jurídico.
Por tanto, la cuestión ya no es saber si el cine y el audiovisual tienen cabida en el aula, sino cómo permitir que el profesorado aproveche plenamente su potencial dentro de un marco pedagógico, legal y accesible.
Fuente: artículo elaborado a partir del comunicado de prensa de OpinionWay.

