PODCAST 🎙️ En un contexto de creciente competencia mundial entre sistemas educativos, el modelo francés en el extranjero sigue seduciendo. Pero más allá de su herencia académica, es ahora su capacidad para integrar los usos digitales —desde la inteligencia artificial hasta las pedagogías innovadoras— lo que se convierte en una palanca clave de atractivo y transformación.
En un mundo donde la educación se ha convertido en un mercado globalizado, Francia sigue haciendo oír su voz. Pero ¿en qué condiciones? En una entrevista concedida al podcast de Ludomag, Jean-Marc Merriaux, director general de la red Mlfmonde, ofrece un análisis matizado de la proyección del modelo educativo francés en el extranjero, entre herencia, competencia y transformación.
Desde el inicio, el director general de la red Mlfmonde recuerda lo que constituye la singularidad francesa: un sistema educativo impulsado por el Estado. «Hay pocos países que se hayan dotado de una herramienta de influencia de este tipo a escala mundial», subraya. Esta estructuración pública, encarnada especialmente por la Agencia para la Enseñanza Francesa en el Extranjero, permite hoy federar cerca de 600 centros en todo el mundo, que acogen a más de 400.000 alumnos.
En estos centros, el modelo francés conserva sus señas de identidad: programas nacionales, diplomas reconocidos, profesores desplazados. Pero más allá de los dispositivos, es una determinada visión de la educación la que se exporta. «Esto pasa, por supuesto, por la lengua, pero también por la cultura y la manera de enseñar», insiste Jean-Marc Merriaux. Un enfoque basado en la exigencia académica que sigue atrayendo a numerosas familias en todo el mundo.
Es una determinada visión de la educación la que se exporta: pasa, evidentemente, por la lengua, pero también por la cultura y la forma de enseñar.
Sin embargo, esta influencia ya no es evidente. Desde hace unos veinte años, la competencia se ha intensificado, especialmente con el auge de los sistemas anglosajones. «Ahora nos enfrentamos a un verdadero mercado de la educación internacional», observa. Las cifras hablan por sí solas: mientras que el número de alumnos en los centros franceses en el extranjero ha aumentado, el de las escuelas anglosajonas se ha disparado, pasando de menos de un millón de alumnos en el año 2000 a cerca de siete millones en la actualidad.
Ante esta nueva realidad, el modelo francés se ve obligado a evolucionar. El reto ya no es solo defender una identidad, sino adaptarse sin renunciar a ella. Ese es el sentido de la estrategia «MLF 2030» impulsada por la red. «Hay que ir a buscar lo mejor de lo que se hace en otros lugares, reafirmando al mismo tiempo nuestras fortalezas», explica Jean-Marc Merriaux.
Esta hibridación pasa en particular por una evolución de los enfoques pedagógicos. Mientras que el sistema francés sigue muy ligado a las disciplinas, otros modelos valoran más las competencias. «Debemos ser capaces de identificar, valorar y certificar las competencias», reconoce, señalando un cierto retraso de Francia en este ámbito. El plurilingüismo constituye también un eje fundamental, en un contexto en el que las familias esperan una mayor apertura internacional.
Pero más allá de los contenidos, es la propia finalidad de la educación la que se redefine. «Nuestros alumnos se desarrollan en un entorno globalizado, debemos prepararlos para ello», afirma el director general. Esto implica una educación para la ciudadanía, tanto local como global, así como una transformación del funcionamiento de los centros. El trabajo colaborativo entre docentes, por ejemplo, se convierte en un factor esencial de eficacia. «Todos los estudios internacionales muestran que el rendimiento de un sistema educativo depende en gran medida de la capacidad de los profesores para trabajar juntos», recuerda.
Esta dinámica de transformación se inscribe también en una geografía en mutación. Históricamente muy implantada en torno a la cuenca mediterránea, la red Mlfmonde mira ahora hacia África. Una elección estratégica, pero también demográfica y cultural. «De aquí a 2050, el 95 % de los francófonos estarán en el continente africano», subraya Jean-Marc Merriaux. En esta perspectiva, ya no se trata solo de implantar centros, sino de acompañar a los sistemas educativos locales, estableciendo alianzas y reforzando la calidad pedagógica.
Lo digital se impone como una palanca transversal de esta transformación. «No se puede prescindir de la inteligencia artificial», afirma, al tiempo que llama a «tener ambición con discernimiento». La IA se concibe tanto como objeto de aprendizaje como herramienta al servicio de los docentes. «Formar a los alumnos en los desafíos de la IA supone reforzar la cultura científica, en particular en torno a los algoritmos y la estadística», explica.
En los centros de la red, esta ambición se concreta en diversas experimentaciones: herramientas de gestión pedagógica, chatbot soberano, acompañamiento de las prácticas docentes. El objetivo sigue siendo el mismo: «permitir a los profesores recuperar tiempo pedagógico para acompañar mejor a los alumnos».
Esta transformación pasa también por el desarrollo de los enfoques STEAM (ciencia, tecnología, ingeniería, artes y matemáticas). «Aprendiendo haciendo, los alumnos comprenden de otra manera los retos científicos», explica Jean-Marc Merriaux, subrayando la importancia de estos dispositivos para desarrollar la creatividad, la colaboración y el pensamiento crítico.
En definitiva, nuestra entrevista en podcast dibuja un modelo educativo en tensión, pero también en movimiento. Entre herencia académica y adaptación a los estándares internacionales, entre misión cultural y lógica de mercado, la enseñanza francesa en el extranjero debe hoy encontrar un nuevo equilibrio.
«No es solo una cuestión de enseñanza, también es una cuestión de influencia», recuerda Jean-Marc Merriaux. Una influencia que, para perdurar, deberá conjugarse ahora con apertura, innovación… y dominio de los usos digitales.
Notas: Los 5 ejes estratégicos del plan Mlf 2030, destinados a transformar el modelo educativo francés internacional:
1. Diferenciación del modelo educativo
El objetivo es afirmar la identidad propia de la red mediante la creación de marcos de referencia claros y políticas educativas comunes. Se trata de cultivar la exigencia académica integrando al mismo tiempo un enfoque plurilingüe e intercultural.
2. Refuerzo de los recursos humanos
La estrategia apuesta por el factor humano a través de la modernización de las prácticas de contratación y una fuerte inversión en el desarrollo profesional. El acompañamiento de las carreras es clave para mantener la excelencia educativa.
3. Reconfiguración de la red
La red se organiza de manera más eficiente gracias a una descentralización regional reforzada. Esta transformación se apoya también en el despliegue de herramientas digitales compartidas para conectar mejor los centros entre sí.
4. Estabilización del modelo económico
Para garantizar su independencia (la red se autofinancia en un 94 %), la Mlf despliega una estrategia de sostenibilidad financiera e inmobiliaria. El objetivo es asegurar la continuidad del modelo permitiendo al mismo tiempo nuevas inversiones.
5. Diversificación de las actividades
La red busca ampliar su influencia mediante nuevas alianzas educativas y la cooperación internacional. La creación de un sistema específico de acreditación permite valorar oficialmente la calidad y los estándares de los centros miembros.

