Los LEGO evocan espontáneamente la infancia, la imaginación, construcciones improbables y esos momentos en los que se pierde la noción del tiempo. En el imaginario colectivo, están asociados al juego… a veces incluso al “simple” juego.
Cuando el juego se convierte en una palanca de aprendizaje, inclusión y desarrollo de competencias sociales.
Y, sin embargo.
En un contexto en el que docentes y profesionales buscan herramientas para responder a la creciente heterogeneidad de los perfiles, a las necesidades educativas específicas, a la disminución de la motivación o a la ansiedad escolar, la cuestión ya no es solo “hacerlo de otra manera”.
La verdadera pregunta es:
- ¿Qué enfoques despiertan el deseo de aprender y, al mismo tiempo, apoyan realmente el progreso?
- ¿Qué prácticas hacen la escuela más accesible sin rebajar la exigencia?
- ¿Qué métodos permiten trabajar los aprendizajes… y la relación con el aprendizaje?
¿Y si la respuesta estuviera, a veces… en una caja de ladrillos?
El juego: una actividad seria (cuando se concibe como herramienta pedagógica)
El debate vuelve con frecuencia: ¿se puede aprender realmente jugando?
La respuesta es sí, pero requiere una aclaración importante.
El juego no es una “recreación” opuesta al trabajo: es una modalidad de aprendizaje posible, entre otras. Y, sobre todo, existen diferentes formas de juego:
- El juego libre, fundamental para el desarrollo infantil (creatividad, exploración, autonomía, confianza, relación con los demás).
- El juego estructurado, pensado para movilizar o entrenar una competencia específica (lenguaje, atención, planificación, comprensión…).
- El juego instrumentalizado, a veces utilizado como un simple “revestimiento” superficial (“ponemos ladrillos para que quede bonito”), sin un objetivo claro: puede resultar motivador… sin generar necesariamente un aprendizaje sólido.
En otras palabras, no porque haya juego hay automáticamente aprendizaje.
Pero cuando el juego es estructurado, guiado y anclado en un objetivo pedagógico, se convierte en una palanca extraordinariamente eficaz.

¿Por qué los LEGO funcionan tan bien?
Los LEGO son un soporte especialmente interesante porque reúnen varias fortalezas pedagógicas en un solo objeto.
En las aulas, en estructuras sociosanitarias, en acompañamientos individuales, en talleres e incluso en el ámbito familiar, los LEGO se revelan como mucho más que un ocio: se convierten en un soporte pedagógico y educativo capaz de sostener aprendizajes fundamentales y desarrollar competencias esenciales… sin que el alumno tenga la sensación de “estar haciendo escuela”.
Ahí reside toda su fuerza: los LEGO permiten vincular lo que se aprende con lo que se vive, lo que se comprende con lo que se manipula, y lo que se piensa con lo que se construye. Hacen el aprendizaje concreto, visible y manipulable.
Gran parte de las dificultades escolares proviene de la abstracción: imaginar lo que no se ve, comprender una regla sin poder tocarla, representar mentalmente una cantidad o una frase… todo ello manteniendo la concentración.
Los LEGO, en cambio, hacen que las nociones estén “presentes”:
- una frase se convierte en una construcción
- una cantidad se convierte en una torre
- una operación se convierte en un ensamblaje
- una consigna se convierte en un modelo a realizar
- una idea se convierte en una estructura
Esto alivia a los alumnos con dificultades de representación mental o abstracción.

Captan la atención de forma natural (sin forzarla)
La atención no es solo una cuestión de voluntad. Es un sistema frágil, influido por la motivación, la claridad de la tarea, la duración, el interés, la carga cognitiva, el estrés, la ansiedad o la fatiga.
Muchos alumnos “desconectan” no por falta de esfuerzo, sino porque no logran mantener una atención sostenida ante tareas abstractas o repetitivas.
Los LEGO producen a menudo el efecto contrario: el alumno entra en acción. Quiere comprender. Quiere lograrlo. Quiere llegar hasta el final.
Ya no se “exige” la atención: se moviliza.
Un entorno seguro donde el error se convierte en experiencia
En un ejercicio clásico, el error es visible, evaluado y a veces vivido como una sanción.
Con los LEGO, el error se transforma en:
- un ajuste (“no se sostiene, empiezo de nuevo”),
- un desafío (“¿cómo hacerlo de otra manera?”),
- una estrategia (“cambio mi plan”).
Se pasa de una lógica de juicio a una lógica de experimentación.
Para muchos alumnos con dificultades, este cambio es decisivo: se atreven más, se implican más y progresan… porque se sienten capaces de intentarlo.
Una diferenciación natural (sin estigmatización)
Con los LEGO, la diferenciación se vuelve casi “invisible”.
En un mismo taller, algunos alumnos pueden:
- clasificar piezas por color o tamaño,
- reproducir un modelo simple,
- trabajar a partir de un plano en 2D o 3D,
- realizar construcciones más complejas,
- justificar elecciones, verbalizar estrategias, explicar una regla.
Todos construyen, pero cada uno aprende a su nivel.

Desarrollan la autonomía y el poder de actuar
Cuando un alumno tiene éxito en una actividad con LEGO, no lo logra “por casualidad”.
Lo consigue porque ha organizado su enfoque, probado, perseverado, planificado, corregido y comprendido. Vive de forma directa la experiencia de su competencia.
Y esa experiencia, en trayectorias escolares frágiles, es invaluable.
Aprender ladrillo a ladrillo: aplicaciones concretas en los aprendizajes fundamentales
Lenguaje y vocabulario: hacer hablar a los ladrillos
Los LEGO permiten devolver el lenguaje a la acción y trabajar de forma concreta:
- vocabulario (colores, formas, tamaños, posiciones),
- categorías (clasificar, comparar),
- preposiciones (“sobre”, “debajo”, “entre”, “al lado de”),
- sintaxis (“Pongo el ladrillo rojo sobre el azul”),
- pragmática (“te toca”, “he terminado”, “necesito ayuda”).
El lenguaje se convierte en una herramienta social, útil y encarnada.
Lectura y comprensión: hacer visible el sentido
Comprender un texto es construir una representación mental.
Con los LEGO, los alumnos pueden ver lo que comprenden: personajes, lugares, acciones, cronología, implícitos.
Matemáticas: de la manipulación a la abstracción
Los LEGO hacen visibles la cantidad, la equivalencia, la descomposición, los agrupamientos, las comparaciones y las medidas.
Las matemáticas dejan de recitarse: se observan y se construyen.
Funciones ejecutivas: el cerebro en acción
Construir implica anticipar, organizar, mantener un objetivo, inhibir impulsos, adaptarse y perseverar.
Para algunos alumnos, es la primera vez que trabajan estas funciones sin sentirse en fracaso.
LEGO e inclusión: una herramienta potente para necesidades específicas
Los LEGO ofrecen un marco estructurado, predecible y tranquilizador, especialmente pertinente para alumnos con TSA, TDAH o trastornos DYS. Facilitan la comprensión, reducen la ansiedad y favorecen la implicación.
LEGO Terapia: un marco estructurado (no un simple juego)
La LEGO Terapia no es solo una actividad lúdica compartida. En sus modelos estructurados, constituye una herramienta terapéutica y educativa completa, basada en un marco preciso, intencional y profesional.
Los roles clásicos son:
- Ingeniero: lee el modelo y formula las instrucciones,
- Proveedor: busca y selecciona las piezas,
- Constructor: ensambla los elementos,
- Inspector: observa, valida, anima y ajusta.
Aquí, el corazón del dispositivo no es el ladrillo, sino la interacción.
Sobre la autora
Chloé Schmidt-Dhonnhttps://www.linkedin.com/in/chloe-schmidt-dhonneur/eur es doctora en ciencias de la educación y ortopedagoga, especializada en procesos de aprendizaje, neuroeducación y uso estructurado del juego en prácticas pedagógicas. Desarrolla y transmite enfoques basados en LEGO® (lenguaje, matemáticas, funciones ejecutivas y competencias sociales) en contextos de acompañamiento, formación profesional e investigación.

